martes, 1 de mayo de 2012

Los gigantes caídos en la semana de la moda

El lunes y martes de la semana pasada la hora del almuerzo se vio invadida por el fútbol europeo. Yo no soy fan pero los penales que protagonizaron el Real Madrid y el Bayern Munich fueron más que emocionantes, y si lo fue para mí a un hincha seguro el corazón estuvo a punto de explotarle.


Recuerdo que hace cuatro años en una clase de mi curso de antropología social - que llevé como electivo en la universidad- el profesor hizo una explicación de lo que simbolizaban el Real Madrid y el Barza para el imaginario colectivo. Yo no pensaba que tras un partido de fútbol se pudiera esconder una mensaje político y social.


El Real Madrid representa el status quo y la realeza.Curiosamente, la soberbia de Cristiano Ronaldo encaja en este perfil, pero más aún me llama la atención la personalidad del entrenador José Mourinho, y entre sus frases célebres me quedo con esta: "No soy el mejor del mundo, pero creo que no hay nadie mejor que yo".

Por el contrario, el Barza simboliza la lucha del pueblo contra la corona. Y si hablamos de ir contra la corriente resulta más que emblemático el caso de Messi, a quien tuvieron que suministrar hormonas para hacerlo crecer. El  dilema ético sobre este tratamiento médico puede discutirse en otro post pero rescato la idea de ir contra lo establecido. 




Pero la semana anterior no todo giró en torno al deporte rey, y es que la moda invadió nuestra capital en la segunda edición del Lima Fashion Week. Ahora se preguntarán: ¿Qué tiene que ver una cosa con las otra? ¿Qué relación hay entre las pasarelas y las canchas de fútbol? 


Pues no se trata de la forma sino del fondo. La soberbia madrileña se asemeja mucho, por ejemplo, a la del polémico Gerardo Privat. No entraré en detalles sobre el lamentable incidente en las redes sociales pero comentaré una anécdota que me dejó el Lif Week. El sábado, al finalizar el evento, el diseñador se acercó al grupo de personas donde me encontraba, le dio la mano a un amigo y luego dijo efusivamente: ¡Qué rico verlos chicos!.


Ahora, si tuviera que escoger un símil al Barza sería Edward Venero. De todos los desfiles de la semana, el suyo fue el  más 'fuera de serie'. Su temática del carnaval peruano y su visión vanguardista de la ropa masculina me llamó la atención desde el viernes pasado cuando tuve la oportunidad de entrevistarlo como antesala al evento. En la presentación no solo se vio color y alegría sino la deliberada intención de desafiar los estándares estéticos, comenzando por el hecho de que su colección no se dirige -como es usual - al público femenino sino al hombre jovial.


Sin embargo, la presentación que sobrepasó mis expectativas fue la de Noe Bernacelli, especialmente por el detalle de los vestidos, las transparencias y los colores delicados. Todo un sueño, y ni qué decir de su obra maestra: el vestido de novia. Entonces me pongo a pensar: Quizás lo mismo sucedió con el Chelsea y el Bayern que sorprendieron y derrotaron a sus pares españoles y disputarán pronto la copa de la Champion. 


Así como sus colecciones, la personalidad de cada diseñador es diferente. Al terminar su presentación, por ejemplo, Privat desfiló hasta el final de la pasarela y saludó al público como todo un rock star, mientras que Venero participó del último tramo de su show al lado de los modelos. Por el contrario,  a Noe prácticamente lo obligaron a salir y no solo eso sino que mostró a todo su staff en señal de agradecimiento.




En fin, disculpen los fashionistas y amantes del fútbol si mi análisis no fue tan exhaustivo como el suyo, solo quería exponer estas similitudes, que demuestran que por mucho que clasifiquemos y disgreguemos la esencia humana es la misma .









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