El otro día haciendo zapping me
topé con la nueva propaganda de Frío Rico. En ella se ve a un joven palomilla que
da una mordida al helado de su compañera de trabajo aprovechando su descuido. En ese instante,
se transporta a una playa paradisiaca y aparece en el horizonte cabalgando un
galante jinete, que se acerca para intentar robarle un beso. De pronto, aún confundido
por la impresión, el hombre retorna a la
realidad.
Creo que el mensaje de este anuncio televisivo se basa en un aspecto muy fuerte de la mente humana: la
fantasía. Desde pequeños vamos creando inconscientemente un escenario ideal para
el futuro, y esto es particularmente cierto para las relaciones afectivas. Deseamos que en nuestra vida suceda lo del
cuento de hadas, donde el príncipe rescata a la doncella y son felices hasta la
eternidad.
Ahora, ¿Este juego de la
idealización es inocente? ¿Qué sucede si no se cumplen nuestras expectativas?
Pisar tierra puede muchas veces doler. Sin embargo, a nosotros nos encanta
escuchar una y otra vez los mismos relatos. Es como si nuestro cerebro
estuviera diseñado para internalizar ciertos argumentos y nos acostumbramos a
ellos.
Si esto no fuera cierto, no
existiría Disney, y no lanzaría versiones en 3D de sus clásicos. Tampoco se
harían tan recurrentes los reportajes sobre padres buscando a sus hijos, o
viceversa (Con todo el respeto de quienes viven una situación tan dura), porque
en el fondo el argumento siempre es el mismo, como en la Odisea: El regreso al
hogar.
Ahora, el tema también se puede
abordar desde una perspectiva moderna. Por ejemplo, están pasando por Sony la
serie Once Upon a Time, donde se presentan dos historias paralelas: En el mundo
contemporáneo, un niño asegura que todas las personas de su pueblo son personajes
de un cuento atrapados en el tiempo por una maldición, mientras que en el mundo mágico se desarrollan los cuentos clásicos
(Cenicienta, Blancanieves, Hansel y Gretel, entre otros) entrelazados y en una
versión adaptada para un público adulto.
Cabe resaltar que están pasando en nuestra cartelera Espejito Espejito, una versión alternativa de Blancanieves, y La
Bella y la Bestia en 3D. Pronto también podremos ver en las salas Blancanieves y la leyenda del cazador. Quizás no son los cuentos los que tienen vigencia sino nuestras inconscientes fantasías. Es más fácil vivir con esperanza
aunque nos condene a una eterna insatisfacción, y eso sonó muy ‘Schopenhauer ’.
Me quedo con tu última reflexión " esmás fácil vivir con esperanza aunque nos condene a una eterna insatisfacción"; y, desde luego, con tu apreciación de que siempre de niños nos han o hemos acostumbrado a crear escenarios ideales para el futuro.
ResponderEliminarEsto último, pese a que siempre hay excepciones a esta regla, quizás de esas en las que la realidad empuja a los más pequeños a una vida dura.
¡Éxitos con este nuevo emprendimiento!
Por cierto, ¿por qué el hombre de Ishtar?
ResponderEliminarHola, gracias por el comentario. Concuerdo en que la gente que atraviesa una situación muy difícil en su infancia se ve obligada a pisar tierra más rápido. ¿Por qué Ishtar? Bueno, como menciono en mi descripción, así se llama la meseta del planeta Venus. Entonces, cae muy bien a este espacio que buscar mirar las cosas desde una perspectiva distinta, como desde otro mundo.
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