Hola Guillermo, soy tú hace 20
años. Estoy seguro que perdiste el cabello, no vives en Chorrillos y se te
nota una que otra arruga. No se si sigues en el periodismo, quizás encontraste
algo mejor. Solo escribo para recordarte el Perú que viviste en el 2012, era
un país contradictorio que recién se recuperaba de la crisis de los noventas.
Por un lado, lanzaban un
comercial donde resaltan toda la belleza de nuestros paisajes y la experiencia
que podemos ofrecer como destino turístico. Por el otro, se vive un intenso
conflicto social en Cajamarca que deja víctimas que lamentar.
Espero que cuando leas esto el
país sea mejor, y que te hayas atrevido a recorrerlo. Hay muchos lugares que no
conoces: Puno, Iquitos, Tarapoto, Madre de Dios, etc. Pero sobre todo, tengo la
esperanza que la gente en el 2032 pueda creer en los políticos y las
autoridades.
La violencia se agudiza por la
desconfianza y la decepción. Porque pasó con Ollanta Humala, Alan García y
Alberto Fujimori. Todos entraron al poder y luego incumplieron sus promesas de campaña. Sí, nos metieron la rata utilizando la demagogia ¿Qué destino nos depara si nadie
cree en la política ni el diálogo?
Aunque no lo creas hay gente que hace
leña del árbol caído y con el hígado despotrica contra quienes en su momento apoyaron
a Ollanta en primera o segunda vuelta. Otros cuentan los muertos como si fueran
puntos o goles ¿Acaso es una maldita cuestión de contabilidad?
Guillermo, espero que en el 2032
las cosas sean mejores, que tengamos verdaderos líderes en el poder, que las
diferencias sociales y culturales no sean un impedimento para dialogar. Y
principalmente espero que no te hayas quedado con los brazos cruzados twitteando tu indignación.
Si lees esto y ves que el panorama
político del país está igual o peor que en el 2012, avergüénzate, porque todos
somos responsables. Ojalá no sea tarde para mí -para ti- de cambiar las cosas.

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