El otro día leí una nota que
intentaba explicar en lenguaje cotidiano lo que significaba una burbuja
inmobiliaria. Para quienes no conocen o entienden bien ese término, pues es un
contexto caracterizado por un incremento constante de precios, debido a
especulación, pero sin fundamentos sólidos.
Entonces, llega un momento en el
cual la burbuja explota y los precios caen hasta su nivel real. Es decir, la
gente había comprado su casa, por ejemplo, a 60 mil dólares, pero ahora nadie
le pagaría ni 30 mil.
Eso ocurrió en EE.UU. en la
crisis del 2008, y hoy en Perú algunos consideran que puede estar gestándose el
mismo fenómeno. Sin embargo, otros sostienen que la demanda por bienes
inmuebles es alimentada sólidamente por el incremento del poder adquisitivo de
la población, es decir, la demanda interna.
El artículo que leí comparaba
este escenario con una ‘ilusión amorosa’, y claro, se trata de una masiva
generación de expectativas positivas en relación al valor de algo: un inmueble,
un objeto o correspondencia afectiva.
Cuando nos ilusionamos por
alguien sin mayor fundamento creamos toda una historia, a veces, solo alrededor
de simples gestos, palabras, o conversaciones por chat. Sobre todo, nos sucede
a quienes somos tímidos, porque no nos lanzamos a la primera y preferimos
esperar a que el otro actúe.
La peor parte es cuando explota
esa burbuja, despiertas y te das cuenta que tú mismo –como diríamos los
periodistas –te vendiste humo. Recuerdo que una vez estuve a punto de ‘cerrar
el negocio’ con alguien, si saben a lo que me refiero. Pero al final me puso
excusas y nunca nos vimos. Me puse furioso esa tarde.
Entonces creí que yo era el
problema, pero varios meses después me enteré de la verdad. Esa otra persona
siempre había tenido pareja y al final decidió no ser infiel. Lo confesó en un
mensaje vía skype. En fin, ese coito frustrado también fue como una burbuja que se desinfló precipitadamente.
Ahora, espero que les haya
quedado claro el concepto, por más ocurrente o ‘pastrula’ que parezca la
comparación me pareció muy ingeniosa.

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