miércoles, 12 de septiembre de 2012

Burbujas de amor

El otro día leí una nota que intentaba explicar en lenguaje cotidiano lo que significaba una burbuja inmobiliaria. Para quienes no conocen o entienden bien ese término, pues es un contexto caracterizado por un incremento constante de precios, debido a especulación, pero sin fundamentos sólidos.

Entonces, llega un momento en el cual la burbuja explota y los precios caen hasta su nivel real. Es decir, la gente había comprado su casa, por ejemplo, a 60 mil dólares, pero ahora nadie le pagaría ni 30 mil.

Eso ocurrió en EE.UU. en la crisis del 2008, y hoy en Perú algunos consideran que puede estar gestándose el mismo fenómeno. Sin embargo, otros sostienen que la demanda por bienes inmuebles es alimentada sólidamente por el incremento del poder adquisitivo de la población, es decir, la demanda interna.



El artículo que leí comparaba este escenario con una ‘ilusión amorosa’, y claro, se trata de una masiva generación de expectativas positivas en relación al valor de algo: un inmueble, un objeto o correspondencia afectiva.

Cuando nos ilusionamos por alguien sin mayor fundamento creamos toda una historia, a veces, solo alrededor de simples gestos, palabras, o conversaciones por chat. Sobre todo, nos sucede a quienes somos tímidos, porque no nos lanzamos a la primera y preferimos esperar a que el otro actúe.

La peor parte es cuando explota esa burbuja, despiertas y te das cuenta que tú mismo –como diríamos los periodistas –te vendiste humo. Recuerdo que una vez estuve a punto de ‘cerrar el negocio’ con alguien, si saben a lo que me refiero. Pero al final me puso excusas y nunca nos vimos. Me puse furioso esa tarde.

Entonces creí que yo era el problema, pero varios meses después me enteré de la verdad. Esa otra persona siempre había tenido pareja y al final decidió no ser infiel. Lo confesó en un mensaje vía skype. En fin, ese coito frustrado también fue como una burbuja  que se desinfló precipitadamente.

Ahora, espero que les haya quedado claro el concepto, por más ocurrente o ‘pastrula’ que parezca la comparación me pareció muy ingeniosa.




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